sábado, 8 de octubre de 2011

“Y me quiero matar y quiero vivir. Y te amo y te odio. Y quiero seguir con vos y quiero salir sin vos. Y me encanta comer y quiero adelgazar. Y me encanta la paz y miro películas de guerra. Y el alcohol hace mal y me encanta emborracharme. Y siempre quise tener hijos y odio a los niños. 

Y detesto el punto y aparte. Y amo el punto y seguido. 

Y no sé qué hacer y sé exactamente qué hacer. Y odio perder el tiempo y sin embargo lo pierdo adrede y estoy cómodo sin decidir. Y me encantaría casarme y amo la vida de Isidoro Cañones y salir de noche y dormir con vos. Y tengo un quilombo enorme y sin embargo sé que todo es muy simple. 

Y me quiero ir a la mierda y no puedo estar sin Buenos Aires. Y sé que tengo que ir al médico y no voy porque sé que estoy sano y no lo sé y lo intuyo y estoy enfermo y el médico me va a curar y no voy y voy mañana y sin falta y no estoy yendo. 

Y en realidad me encantaría hacerme una permanente y sé que me quedan mal los rulos y mañana me plancho el pelo y me hace la cara más flaca y me veo triste y mejor no voy a la peluquería. 

Y tengo ganas de tomar un café con vos, y la semana que viene te llamo, y la semana que viene no te llamo, y tenía ganas y no tenía ganas. Y me encanta viajar en tren y estoy mejor en un remis y en el remis extraño el tren. 

Y amo a mi mami y mi mamá me mima y me gustaría que mamá me mame y sé que no quiero eso y lo quiero. Y me gustaría estar en Hawai, y qué linda París, y me encanta viajar y soy recasero. Y los ravioles son la pasta por excelencia. Y los ñoquis son sinónimo de pasta y los tallarines, y no hay nada como los agnolotis… y qué rica es la carne. 

Y quiero ir al gimnasio todos los días y no tengo nada de ganas, y quiero tener músculos y es más cool ser raquítico. Y tengo ganas de dejar los postres y traeme una omelette surprise…

Vos y yo tenemos todos estos pensamientos y no los tenemos y estamos convencidos de que queremos todo lo anteriormente escrito y tampoco… y sí… y también… y no… y ahora voy… me defino… es la indefinición, porque todo vale. Es todo tan amplio, es relativo, según las circunstancias… hay que tener en cuenta el contexto, y el entorno. Qué sé yo.

Y basta.
Y falta.
Y… qué quilombo.
Y… qué va a ser…
Hace rato que sabemos que es así.”
-Fernando Peña.

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