La entrada de hoy tranquilamente podría llamarse “Cómo
estas?”.
Hola, si de verdad te importo, por el amor de quién mas
quieras no me preguntes cómo estoy, estarías abriendo la peor de las
confusiones en mi cabeza.
Cómo estoy? Nonono, no tengo idea, no puedo contestar
bien, mal, ni siquiera estoy normal.
Hoy venía en el colectivo diciendo que estaba bien, sisi
esos pensamientos boludos que tenes para hacer más “entretenido” el viaje en
bondi. Era obvio que ese “estoy bien” no iba a durar mucho, y así fue. A las
dos horas estaba en un estado un poco depresivo se podría decir. Si me
preguntas cómo estoy ahora creo que respondería con puntos suspensivos, sería
lo más razonable. Igual me estoy convenciendo de que estoy bien. Qué se yo. Son
momentos de felicidad, de bienestar. Estados de ánimo, cosas que sólo dependen
de mí. Está bueno por lo menos que reconozca eso en este tiempo, estar bien
solo depende de mí. Creo que ya escribí eso, debería de entenderlo de una buena
vez así no sigo repitiéndome las cosas una y otra vez. Ahora si me preguntas
cómo estoy, puedo responder que estoy viva. (Si en dos minutos me lo volves a
preguntar seguro respondo otra cosa, ahora estoy loca. Chau.)
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