lunes, 5 de noviembre de 2012


La entrada de hoy tranquilamente podría llamarse “Cómo estas?”.
Hola, si de verdad te importo, por el amor de quién mas quieras no me preguntes cómo estoy, estarías abriendo la peor de las confusiones en mi cabeza.
Cómo estoy? Nonono, no tengo idea, no puedo contestar bien, mal, ni siquiera estoy normal.
Hoy venía en el colectivo diciendo que estaba bien, sisi esos pensamientos boludos que tenes para hacer más “entretenido” el viaje en bondi. Era obvio que ese “estoy bien” no iba a durar mucho, y así fue. A las dos horas estaba en un estado un poco depresivo se podría decir. Si me preguntas cómo estoy ahora creo que respondería con puntos suspensivos, sería lo más razonable. Igual me estoy convenciendo de que estoy bien. Qué se yo. Son momentos de felicidad, de bienestar. Estados de ánimo, cosas que sólo dependen de mí. Está bueno por lo menos que reconozca eso en este tiempo, estar bien solo depende de mí. Creo que ya escribí eso, debería de entenderlo de una buena vez así no sigo repitiéndome las cosas una y otra vez. Ahora si me preguntas cómo estoy, puedo responder que estoy viva. (Si en dos minutos me lo volves a preguntar seguro respondo otra cosa, ahora estoy loca. Chau.)

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