Que navidad tan rara, no? Qué se yo. Esta fecha nunca fue
muy buena desde que te fuiste viejito. Y ahora que te llevaste a Laika, vos viste
como me dejaste? No quiero caretearla más, y sé que bien no estoy.
Por un lado fue todo hermoso. Me di cuenta que mi familia
es lo mejor que tengo y sin ella no soy nada, no voy a decir que esta navidad
fue mala porque no quiero obviar todo lo lindo de la noche como sentarnos a
comer todos en paz y contentos por tenernos al lado, eso fue hermoso. Pero por
el otro bueno, sé que tenía muchas cosas guardadas, y al fin anoche pude llorar
por todo eso (aunque la angustia que tengo adentro no se quiere ir). Ya no sé
que hacer, estoy siguiendo por las dos mujeres maravillosas que tengo al lado,
y sí, entendí eso, si las tengo a ellas junto a mí no me importa nada más.
Puedo estar mal por todo, pero las veo a ellas, veo lo fuertes que son y me es
imposible no seguir.
Las cosas materiales van y vienen, pero sé más que nunca
que lo único que no quiero perder ahora es a mi familia.
Y hago esta entrada con lágrimas en los ojos, todavía no
entiendo como no me deshidraté anoche. Es que sigo sosteniendo que te extraño y
que es difícil todo sin vos, y más ahora, se acerca mi cumpleaños y por más que
tu alma esté acá, junto a la mía, nada es igual. Sin tus payasadas me faltan
risas. Sin tus tangos me faltan bailes. Peeero bueno, un año más que tengo que afrontar
lo que viene, y lo haré con buena cara, como vos me enseñaste.
Ahora sí, me sirve mucho escribir en este blog de mierda.
Mi locura, gracias al cielo no me deja en paz. Así que ahora que estoy mejor me
voy de acá.
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