martes, 17 de octubre de 2017

Desde aquel miércoles 13 de septiembre de 2006 en que tu corazón dejó de latir, hasta el día de hoy que me siguen pesando los viajes de noche. Todavía recuerdo ese viaje en silencio por la autopista, solo miraba las luces y trataba de alejar mi mente lo más posible de la realidad.
Ahora, con un dolor que me come el pecho y una angustia que casi no me deja respirar vuelvo a pensar en esa noche, y me encuentro sola en el colectivo mirando por la ventana, y te necesito más que nunca.

Como duele a veces la libertad.

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