Dieciocho años y vos no estás. Qué feo
es verlo de esa manera. En cada cumpleaños siempre me doy un tiempito para pasarlo solo con vos, recordarte y agradecerte, porque sé que desde donde estés me cuidas, y ahora
vas a festejar conmigo, y sé que siempre sos el primero en saludarme. Seguí
ayudándome y no te muevas de mí, no te alejes, nunca. Dame fuerzas viejo. Te
extraño horrores. Y te amo que ni te imaginas.
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